Historia

Historia y actualidad de la Cofradía

La Cofradía del Santo Sepulcro y de la Soledad está considerada como una de la más antiguas de Villarrobledo, teniendo constancia que ya existía en el año 1.565, según documentación de entonces. No obstante es más que probable que la fecha de constitución sea anterior, pero al carecer de documentación o información que lo corrobore, daremos como fecha inicial el mencionado año de 1.565.

Para estudiar el origen de nuestra Cofradía tenemos que tener presente que en sus orígenes estaba dividida en dos Hermandades, la del Entierro de Cristo, que tenía su asentamiento en el Convento de los Padres Observantes de San Francisco, permaneciendo en él hasta 1.834, año en el que surgen las revueltas liberales, por las que se produce la quema del Convento y casi todo lo que este albergaba, pasando entonces a pertenecer a la Parroquia de San Blas; y la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, perteneciente a la Parroquia de Santa María.

El primer documento propio con el que contamos es el Libro de Ordenanzas de la antigua Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, registrado en el Archivo Histórico del Arzobispado de Toledo, fechado el 17 de Abril del año 1.571. En la carta que se remite acompañando las nuevas Ordenanzas, se hace mención a la sustitución de las antiguas ordenanzas del año 1.565, entre otros motivos por el crecimiento de hermanos sufrido entre esos años, que según citan pasó de unos cincuenta cofrades a más de seiscientos, debemos de tener en cuenta que este gran incremento va unido al auge vivido en la localidad, cuya población alcanzó los 20.000 habitantes. Indicar que la Cofradía estaba compuesta tanto por hombres como por mujeres, gozando de los mismos derechos y obligaciones. De la lectura de sus 23 ordenanzas sabemos que los nuevos hermanos que se inscribieran pagaban 4 reales de entrada a la Cofradía.

Casi un siglo después, en documentación fechada entre los años 1.661 y 1.662, existe la petición de fundación de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Soledad, con aportación de ordenanzas, divididas en 17 capítulos. Sin embargo, dado que aún existía en la localidad la antigua Hermandad, el Cardenal Sandoval, Arzobispo de Toledo, manda que la nueva Esclavitud se agrupe en la antigua Hermandad, según se desprende las correspondencia que entre la Cofradía y el Arzobispado de Toledo se mantuvo y de la que existen entre otros documentos el informe y la confirmación de la citada agrupación.

Un año más tarde, el 24 de Febrero de 1.663, se solicita la aprobación de otras nuevas ordenanzas al Arzobispo de Toledo. Entre sus nuevos 17 capítulos, destacamos que por primera vez aparece la figura del Hermano Mayor y más importante aún la disminución del número de hermanos, que según dicen las ordenanzas deben de ser cuarenta, y las bajas por defunción se cubren por los hijos mayores. Esta fuerte disminución del número de cofrades obedece también a la decadencia sufrida por la Villa a mediados de este siglo XVII, a consecuencia de las numerosas sequías, fuertes pedriscos, plagas de langostas y otras calamidades que azotaron a lo largo de más de un siglo, lo que provocó el brutal descenso en el número de habitantes, quedando tan solo a mediados del siglo 3.035 habitantes (en fuerte contraste con la existente un siglo antes).

La primera referencia ajena escrita de la que disponemos nos remite al libro “Historia de la Muy Noble y Leal Villa de Villa-Robledo”, escrito por el Padre Francisco de la Caballería y Portillo en el año 1.751. En el Libro Primero, capítulo IV: “Relación de las Piadosas Fundaciones de los vecinos de Villa-Robledo”, en las páginas 34 y 35, el autor dice lo siguiente:

“Son muy numerosas las Hermandades, y Cofradías, que fundaron los antiguos, con santos establecimientos, para su conservación, eligiendo por Patronos, y Tutelares a varios Santos de su devoción. Entre Cofradías, y Hermandades tiene en esta Villa la diferencia, que estas, para mejor conservarse, tienen ciertas Ordenanzas, y Hachas de Cera, y Estandarte para sus Funciones públicas. Las Cofradías nos las tienen, y solo se conservan por pura devoción de los fieles. Las establecidas en las tres Parroquias, y en la Iglesia del Seraphico Padre San Francisco son las siguientes. En la Parroquia de San Blas…/…En Santa María:…/…la de Nuestra Señora de la Soledad,…/…En la Iglesia de San Francisco: la Hermandad del Entierro de Christo.”

Existe en el Archivo Histórico Nacional, catalogado en la Sección Clero, y con el número libro 228, un registro bajo el nombre “Libro de la Cofradía del Santo Entierro de Cristo y de Nuestra Señora de la Soledad”, el cual, en sus más de doscientas páginas, contiene las constituciones de 1.725, decretos, índices alfabéticos de cofrades, nombramientos de oficiales y cuentas de los años 1.751-1.797.

De la existencia de este libro sacamos la primera de las averiguaciones, y es saber que a principios del siglo XVIII ya están unificadas las dos Hermandades.

En un estudio sobre “Aspectos de la vida conventual de la Fundación de Franciscanos Observantes de Villarrobledo”, se hace la siguiente referencia en sus datos sobre las cuentas del Convento:

“Una importancia semejante en su cuantía tienen los ingresos que les reportaban el consuelo religioso de sus conciudadanos. Las misas y sus variantes componen el capítulo más importante, mayor, cantada, testamental, de oratorio, así como las novenas, memorias, entierros, procesiones, pláticas, o sermones. Se especifica en el registro la persona por la que se ha llevado a cabo el oficio religioso –si es entierro, el nombre del difunto, en los casos de las misas o memorias, el que ha realizado el encargo, las novenas o pláticas el nombre del Pueblo que las demanda-, y también el Padre o Padres que han protagonizado cualquiera de estos actos. La vinculación conventual al entramado cofrade ciudadano se ejercía a través de la Hermandad del Santo Entierro”.

La lectura de estas líneas nos hace pensar sobre cual sería la relevancia de la Hermandad del Santo Entierro dentro de la vida del Convento y como no, su importancia en nuestra localidad.

Desde sus tiempos más remotos, esta tenía cuatro imágenes a su cargo, a saber: el Cristo Yacente, Ntra. Sra. de la Soledad, San Juan Evangelista y Jesús Resucitado. Todas ellas en talla de madera policromada, siendo obras de escultores desconocidos.

Pasando un vacío documental de algo más de un siglo, probablemente motivado por la destrucción de cualquier escrito en la anteriormente citada quema del Convento de San Francisco, en 1.900 es elegido presidente D. Enrique Ruescas Alcázar, de quien merece recordar que introdujo como primer distintivo de la Cofradía la medalla con la efigie del Cristo Yacente dentro de su urna de cristal, que actualmente siguen llevando los Cofrades en los desfiles procesionales. Así como las primeras túnicas de color negro. Por aquellos años, la Cofradía estaba integrada por unos 250 hermanos y su cuota era de una peseta anual. Tras su fallecimiento en 1.931 fue sustituido en el cargo por D. Jacob Carrascosa Martínez, desempeñando su cargo con gran entusiasmo y dedicación hasta 1.936, fecha en la que fueron destruidas todas las imágenes, así como la desaparición de todos los documentos existentes.

Llegado 1.940, tras la defunción de D. Angel Moya Roldán, se hizo cargo de la presidencia D. Enrique Caro Soler, quien ayudado por donativos y aportaciones de toda la Ciudad consiguió rehacer la Cofradía, contado entonces con 360 hermanos.

Se hace encargo de la realización de las cuatro imágenes destruidas al escultor y cofrade D. Jesús Castellanos Gómez, realizando en 1.940 la talla del Cristo Yacente, al año siguiente la de San Juan Evangelista y por último en 1.942 se hicieron las de Ntra. Sra. de la Soledad y la de Jesús Resucitado. Su obra quedó concluida, tras gran esfuerzo por parte de la Cofradía.

Por aquellos años la cuota anual era de 5 pesetas, siendo el numero de cofrades de 607.

Ya en 1.949 fue elegido presidente D. Laurentino Rosillo Martínez. Entre uno de sus primeros grandes proyectos estuvo el acuerdo de la adquisición de la actual imagen del Cristo Yacente, obra que fue encargada al escultor valenciano D. Vicente Tena Cuesta (quien gracias a ella consiguió ese año el primer premio nacional de imaginería en Valencia). El trono, de estilo barroco, para dicha imagen fue realizado también por D. Jesús Castellanos Gómez, siendo una de las mejores obras de nuestro hermano cofrade. Los precios de ambos trabajos ascendieron a 13.000 ptas. la talla del Cristo Yacente y 25.000 ptas. el trono. Las tres imágenes restantes de la Cofradía fueron retocadas, saliendo procesionalmente en la noche del Viernes Santo de 1.950, acompañadas por 500 de sus hermanos cofrades, llevando sus nuevas túnicas blancas con distintivos rojos (las túnicas negras pasaron a serlo de Ntra. Sra. de la Soledad). Por aquel entonces estaban inscritos 780 hermanos numerarios.

Antes de la Semana Santa de este año se hizo donación de la imagen antigua del Cristo Yacente a la parroquia del pueblo de Balazote.

En Asamblea General celebrada en 1.951, y tras petición de un grupo de hermanos, se acordó fundar la Cofradía de San Juan Evangelista, cediéndoles la propiedad de la imagen y cuanto a ella pertenecía, con el fin de dar mayor esplendor a la Semana Santa de nuestra Ciudad. Este año en el desfile procesional del Viernes Santo acompañaron al Cristo Yacente 1.028 hermanos.

En 1.953, en la Asamblea General Ordinaria anual, según información que entresacamos del acta confeccionada a tal efecto, se propone a la Cofradía por parte de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, la cesión de la imagen de la Ntra. Sra. de la Soledad, por entender que estaría mejor atendida por ellos. Dicha petición es desestimada ya que esta imagen desde sus orígenes ha pertenecido a esta Cofradía, “la más numerosa y con mayores posibilidades económicas de las que existen” (anotación textual en el libro de actas).

Un hecho digno de destacar es el acontecido el mes de Noviembre de este año, el cual con motivo del Año Santo Mariano la imagen de nuestra Patrona Ntra. Sra. de la Caridad visita Toledo, para lo cual se solicita a nuestra Cofradía le preste el trono del Cristo Yacente para mayor vistosidad.

Ya en el año 1.956 constatamos 702 hermanos numerarios inscritos, cuya cuota anual se subió a 10 ptas., no obstante “…cantidad insuficiente para atender las necesidades cada año mayores…” (Según extraemos de escritos de la época).

En el año 1.958 se construye el nuevo trono de Ntra. Sra. de la Soledad, encargándose de la realización, como es lógico, nuestro hermano D. Jesús Castellanos Gómez, su importe fue de 14.000 ptas. Para ayudar a la adquisición de este trono, se realizó el sorteo de una reproducción de la imagen de la “Soledad”, se vendieron 4.566 papeletas al precio de 1 peseta, siendo el agraciado el cofrade D. José Romera Solera, con el número 424. Este año también se reconstruyeron las andas para la imagen de Jesús Resucitado.

Este año, para allegar fondos, se hacen 1.960 participaciones de lotería de 5 pesetas para el sorteo de Navidad. Ante el buen resultado obtenido se repite los dos años siguientes.

En 1.960 se encarga a los Talleres de Arte Religioso Santarrufina, de Madrid, la confección del estandarte de seda blanca bordado en oro fino, con la imagen al óleo del Cristo Yacente, cuyo precio es de 7.000 pesetas. Procesionando por primera vez en la Semana Santa de este año.

En el año 1.961 D. Agustín Sandoval Mulleras, en su libro “Historia de mi Pueblo, la Muy Noble y Leal Ciudad de Villarrobledo”, en el capítulo XII: “Las costumbres (siglos XIX y XX)”, dice de nuestra Cofradía:

“…La mejor de las procesiones es la del Santo Entierro, en la noche del Viernes Santo, con acompañamiento de los cofrades de esta y de las demás cofradías. El paso del Cristo Yacente, magnifica talla del escultor valenciano D. Vicente Tena Cuesta, en su gran carroza escoltada de cuatro ángeles y bellamente iluminada, es espectacular e impresionante. Y es de un efecto embargador ver detrás de la preciosa imagen a numerosos penitentes, hombres y mujeres, que cumplen duras promesas en esta hora de la procesión, muchos descalzos y arrastrando gruesas cadenas.

Se calcula en unos dos kilómetros esta hermosa procesión del Santo Entierro. Toda ella es devoción emocionada”

Por aquellos años las cuotas fueron sufriendo las consecuentes subidas con el fin de poder atender las numerosas necesidades de la Cofradía, y así en 1.962 la citada aportación anual se sube a 20 pesetas, se mantuvo en este importe hasta el año 1.971 en que se acuerda fijarla en 25 pesetas, y posteriormente en 1.975 la cuota anual ordinaria será de 50 pesetas.

Sin lugar a equivocarnos, podemos considerar a este periodo de casi cuarenta años como uno de los más prolíficos y florecientes de la Cofradía, quizás por el entusiasmo popular, pero no debe caber duda que en gran medida se debió al empuje y dedicación de aquellas personas que compusieron la Junta Directiva, y a las que en todo momento queremos rendir nuestro más respetuoso homenaje, estos eran:

– Presidente: D. Laurentino Rosillo Martínez

– Vicepresidente: D. Antonio Carrascosa Morcillo

– Secretario: D. Crisanto Gómez Pérez

– Tesorero: D. Augusto Martínez Garví

– Contador: Ignacio Martínez Martínez

– Vocal 1º: Pedro Díaz Solana

– Vocal 2º: Alfonso Gómez Villodre

– Vocal 3º: Francisco Lacoba Moya

– Vocal 4º: Juan Bautista Solana Cabañero

No queremos olvidar a D. Pedro Gutiérrez Cuerda, que fuera cura-párroco de San Blas, Arcipreste de Villarrobledo, quien alentó y dirigió en todo momento a aquellas personas en su entonces quimera.

 

Sucedió en el cargo a D. Laurentino, tras su fallecimiento, D. Luis Ruescas Márquez, siendo este presidente desde 1.981 hasta 1.991.

En 1.981, debido a la alarmante disminución del número de hermanos, causada principalmente porque la Cofradía se encontraba compuesta por personas de avanzada edad, sin tener continuidad a ellas, se decide, tras la oportuna aprobación por la Asamblea General, admitir mujeres como hermanas de la Cofradía. De este modo tras esta decisión se rompe de algún modo la tradición por la que la Cofradía tan solo podía estar integrada por hombres. No obstante este hecho aún se puede apreciar en el desfile procesional del Viernes Santo, en el que tan solo acompañan al Cristo Yacente como “hermanos de medalla” cofrades varones.

En este mismo año de 1.981, dado el entusiasmo suscitado por tres jovenes hermanos cofrades, a saber: D. Antonio Caballero Martínez, D. José Luis Moreno Castellanos y D. José Luis Martínez Carrascosa, se solicitó a la Junta de Gobierno de la Cofradía el permiso para que una veintena de jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y 17 años, portaran a hombros las andas de Jesús Resucitado, en la Procesión del Domingo de Resurrección. Se accede a tal petición aún con la duda de la posible continuidad.

Un año después, en 1.982, se realizan las nuevas túnicas de nazarenos del Santo Sepulcro, siendo estas confeccionadas en raso blanco, con capuz y capa del mismo color y botonadura, fajín y cruces (distintivo de la Cofradía) en rojo, resultando de las más vistosas de cuantas desfilan.

Ya en 1.983, y dado el creciente número de jóvenes anderos que tan solo en estos dos años se iban sumando, se decide instalar varales al trono de Ntra. Sra. de la Soledad, consiguiendo con ello gran vistosidad y lucimiento, para realce de la Cofradía, y en definitiva de la propia Semana Santa de Villarrobledo. La vestimenta será traje azul marino, corbata negra (en señal de luto), medalla de la Cofradía y guante blanco.

Tras un periodo sin especial mención se procede en 1.989 a la restauración de la imagen del Cristo Yacente. Para ello se contacta con el que fuera su creador D. Vicente Tena Cuesta, quien con gran emoción al recordar su obra nos informa de la imposibilidad de llevar a cabo esta restauración debido a su avanzada edad. Finalmente se encarga el trabajo al escultor murciano D. Antonio Labaña Serrano (restaurador del Museo de Salzillo). Este nos comenta una vez comenzada la restauración: “no hubiera podido coger el trabajo en menos de dos años, pero al contemplar la belleza de la talla, decidí aceptarla”.

En 1.991 toma el relevo en el cargo de Presidente D. Julián Ortega Montero, siendo su Vicepresidente D. José Luis Martínez Carrascosa, Secretario D. Valerio Rosillo Marhuenda y Tesorero D. José Luis Jiménez de la Ossa. Uno de los primeros cometidos de la nueva Junta de Gobierno es la confección de los nuevos estatutos que regirán la Cofradía, a partir de ellos la denominación actual será: Cofradía del Santo Sepulcro y de la Soledad. Desde este instante la Cofradía está inscrita a todos los efectos en la Diócesis de Albacete.

Entre los más apremiantes objetivos de la nueva Junta están las restauraciones de los tres tronos que la Cofradía posee.

Durante la Semana Santa de 1.993 es curioso de destacar el artículo de prensa aparecido en el periódico provincial La Verdad de Albacete, el cual bajo el titular “La Virgen de la Soledad vitoreada en la procesión del Viernes Santo a causa de la lluvia caida” dice lo siguiente:

“… a primera hora del Sábado Santo un grupo de personas, en su mayoría jóvenes, nos visitó para rogarnos diéramos cuenta de la emoción que conllevó el hecho que en varias ocasiones, durante la Procesión del Santo Entierro de Cristo, se lanzasen vivas a la Virgen, a causa del agua torrencial que en esos momentos estaba cayendo en Villarrobledo, sin que eso fuera motivo para el abandono de los nazarenos, ni de las bandas de tambores y cornetas, ni por supuesto de uno solo de los jóvenes anderos que continuaban con su lento y acompasado discurrir, portando sobre sus hombros a la Virgen de la Soledad. A consecuencia de la gran cantidad de agua que caía, el numeroso público que estaba presenciando la procesión se alborotó e hizo intento de marchar a sus casas, pero al contemplar que todo seguía igual que como sí no estuviese diluviando (precisamente esa agua que tanto se necesita por esta sequía), todo el mundo volvió a sus sitios y entonces llenos de emoción, respeto y agradecimiento, irrumpió en continuos vivas a la Virgen de la Soledad, que fueron coreándose entre aplausos hasta el final de la procesión. El punto álgido llegó a la entrada de la Virgen a la iglesia de San Blas, cuando un par de miles de personas se agolparon entre los vivas y aplausos en una piña de emoción, fervor y entusiasmo.”

En 1.994, bajo la iniciativa y aportación de los anderos de Ntra. Sra. de la Soledad, cuyo numero ascendía a 98 hermanos, se le confecciona un nuevo manto bordado a nuestra venerada y querida imagen, sustituyendo el que hasta entonces lucía, ya muy raído por el paso del tiempo. Este trabajo fue realizado por las monjas Carmelitas de Albacete.

Este año se acuerda realizar la restauración del muy deteriorado trono del Cristo Yacente, haciéndole tal encargo al escultor del pueblo vecino de Socuéllamos D. Santiago Lara Molina.

Dado el creciente número de anderos con que contaba la Cofradía y a petición de ellos, se decide acondicionar el trono del Cristo Yacente para ser portado a hombros por su interior (aprovechando que se estaba restaurando). Saliendo portado por grupos de 21 anderos, componiendo su totalidad 72 hermanos cofrades, cuya vestimenta es túnica y verdugo blanco de raso, con cíngulo y botonadura roja.

También en este año, se procede a rescatar una antigua tradición, y de este modo la noche de Viernes Santo, en la Procesión de Santo Entierro de Cristo, un nutrido grupo de mujeres de la Cofradía ataviadas con mantilla negra y peineta, acompañan a Ntra. Sra. de la Soledad, en su dolor por la pérdida de su hijo. Desde entonces el número ha ido en aumento.

Señalar que este año se acuerda subir la cuota anual ordinaria a 1.000,- ptas.

En el año 1.995, en Capítulo General Ordinario celebrado en el mes de Septiembre, se realiza la reelección de la Junta de Gobierno, quedando compuesta de la siguiente manera:

– Presidente: Julián Ortega Montero

– Vicepresidente: José Luis Martínez Carrascosa

– Secretario: Augusto Martínez Picazo

– Tesorero: Rodolfo Arribas Castillo

– Vocal 1º: Alicia Ruiz Carrascosa

– Vocal 2º: Jacinto Almansa Martínez

– Vocal 3º: José Miguel García Ferrando

– Vocal 4º: José Luis Jiménez de la Ossa

– Vocal 5º: Valerio Rosillo Marhuenda

Desde ese momento y hasta mediados de 1.996 habrá un vacío de adquisiciones y restauraciones, motivado por el deseo de allegar fondos suficientes para futuras obras de envergadura.

Este año y el siguiente sobre las andas de Jesús Resucitado se instala el templete y la custodia de la Parroquia de San Blas, para ser procesionada el día del Corpus Christi.

El día 8 de Septiembre de 1.995, se acuerda en Capítulo General Extraordinario el nombrar Cofrade de Honor al Acuartelamiento de la Guardia Civil de Villarrobledo. Realizándose públicamente tal nombramiento el 12 de Octubre, día del Pilar, celebración de la Patrona del mencionado cuerpo.

Este año, y para ayudar a sufragar los muchos gastos que la Cofradía tiene se decide hacer participaciones en los Sorteos de Navidad y del Niño, cuya venta casi mayoritariamente es realizada por los costaleros. Desde entonces se viene haciendo todos los años, habiendo obtenido en algunos de ellos premios.

A mediados de 1.996 la Junta de Gobierno comienza la elaboración de unos estatutos civiles, paralelos a los ya existentes que rigen a esta Cofradía (aprobados por el Obispado de Albacete), sirviendo los nuevos para dotar a ésta de la suficiente libertad de acción en asuntos fuera del ambiento de la Iglesia (peticiones de ayudas a organismos, contrataciones de futuras obras,…). Una vez terminados son presentados ante el Ministerio del Interior, adjudicándonos el correspondiente N.I.F., así como el número 162.131 en el Registro Nacional de Asociaciones, igualmente figura inscrita en el Registro Unico de Asociaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con el nº 8.368, en el Registro Provincial de Asociaciones de Albacete con el nº 1.571 y en el Registro Municipal de Asociaciones con el nº 76. Todos estos trámites se realizaron en los meses de Abril y Mayo de 1.997.

En este año de 1.997 se procede a la restauración de la imagen de Jesús Resucitado y sus andas, trabajo que se encarga también al escultor D. Santiago Lara Molina, y que desfilan procesionalmente el Domingo de Resurrección de este año.

Igualmente, en la Semana Santa de este año, se decide celebrar en la tarde del Martes Santo una Misa en memoria de los hermanos fallecidos durante el año anterior, realizando a continuación de ésta el besapie de nuestra venerada imagen del Cristo Yacente. Desde entonces se viene realizando tal celebración.

Al año siguiente, 1.998, en una reunión de costaleros durante la Semana Santa, deciden por unanimidad solicitar en próximo Capítulo General la subida de la cuota anual ordinaria de los costaleros a 2.000,- ptas. (se venía pagan 1.000,- ptas.) y de esta forma contribuir con la Cofradía para poder conseguir los objetivos fijados.

En Capítulo General Ordinario, celebrado el 28 de Agosto, se acuerda la adquisición de un local que sirva como sede y guardatronos. Hasta esa fecha la Cofradía precisaba de la buena voluntad de cofrades que desinteresadamente ponían sus casas a su disposición para guardar los tronos.

En 1.998 la Cofradía cuenta con 512 cofrades, de los cuales 120 son anderos (72 del Cristo Yacente y 48 de Ntra. Sra. de la Soledad).

Llegado el año de 1.999, entre los cometidos de mayor relevancia podemos destacar la compra del local destinado a sede de la Cofradía, ubicado en la calle Nueva nº 60. A partir de ese momento se inician las obras de acondicionamiento, ya que el citado local se encontraba “en hacha”. Destacar la ayuda recibida de nuestro cofrade D. Carlos Almansa Martínez en la realización de las obras de acondicionamiento, así como agradecer los diferentes regalos recibidos de amigos de nuestra Cofradía para la conclusión de la citada obra, tales como el piso de mármol, ventanas, saneamientos, materiales de construcción, y un largo etcétera.

Otra de las adquisiciones realizadas durante este año es el nuevo estandarte de Ntra. Sra. de la Soledad, obra encargada a las Monjas Carmelitas de Albacete, con el que se cubre el vacío existente hasta esa fecha en la Cofradía en lo referente a este tema, ya que anteriormente no se disponía de ningún tipo de insignia, distintivo, guión perteneciente a Nuestra Virgen.

Este año la Cofradía cuenta con 466 cofrades. Como se observa, con respecto al año anterior, se sufre una fuerte bajada en el número de hermanos motivado porque en el último Capítulo General se procedió a causar baja a 90 cofrades que se encontraban en situación de morosos por cuotas pendientes.

En los últimos días de este año 1.999 la Junta de Gobierno cursa solicitud de subvención a través del Programa de Desarrollo y Diversificación Económica de Zonas Rurales (PRODER), para la realización de un trono para Ntra. Sra. de la Soledad y para el acondicionamiento del local adquirido para sede y guarda tronos. El día 28 de Diciembre es aprobada la solicitud en la Comisión Proder, en situación de condicionada.

A finales de Diciembre, se celebra Capítulo General Ordinario, saliendo de éste la elección de la nueva Junta de Gobierno, compuesta por:

– Presidente: Julián Ortega Montero

– Vicepresidente: José Luis Martínez Carrascosa

– Secretario: Antonio Caballero Martínez

– Tesorero: Rodolfo Arribas Castillo

– Vocal 1º: María Cristina Martínez Carrascosa

– Vocal 2º: Jacinto Almansa Martínez

– Vocal 3º: José Miguel García Ferrando

– Vocal 4º: Augusto Martínez Picazo

– Vocal 5º: Valerio Rosillo Marhuenda

En 1.991 toma el relevo en el cargo de Presidente D. Julián Ortega Montero, siendo su Vicepresidente D. José Luis Martínez Carrascosa, Secretario D. Valerio Rosillo Marhuenda y Tesorero D. José Luis Jiménez de la Ossa. Uno de los primeros cometidos de la nueva Junta de Gobierno es la confección de los nuevos estatutos que regirán la Cofradía, a partir de ellos la denominación actual será: Cofradía del Santo Sepulcro y de la Soledad. Desde este instante la Cofradía está inscrita a todos los efectos en la Diócesis de Albacete.

Entre los más apremiantes objetivos de la nueva Junta están las restauraciones de los tres tronos que la Cofradía posee.

Durante la Semana Santa de 1.993 es curioso de destacar el artículo de prensa aparecido en el periódico provincial La Verdad de Albacete, el cual bajo el titular “La Virgen de la Soledad vitoreada en la procesión del Viernes Santo a causa de la lluvia caida” dice lo siguiente:

“… a primera hora del Sábado Santo un grupo de personas, en su mayoría jóvenes, nos visitó para rogarnos diéramos cuenta de la emoción que conllevó el hecho que en varias ocasiones, durante la Procesión del Santo Entierro de Cristo, se lanzasen vivas a la Virgen, a causa del agua torrencial que en esos momentos estaba cayendo en Villarrobledo, sin que eso fuera motivo para el abandono de los nazarenos, ni de las bandas de tambores y cornetas, ni por supuesto de uno solo de los jóvenes anderos que continuaban con su lento y acompasado discurrir, portando sobre sus hombros a la Virgen de la Soledad. A consecuencia de la gran cantidad de agua que caía, el numeroso público que estaba presenciando la procesión se alborotó e hizo intento de marchar a sus casas, pero al contemplar que todo seguía igual que como sí no estuviese diluviando (precisamente esa agua que tanto se necesita por esta sequía), todo el mundo volvió a sus sitios y entonces llenos de emoción, respeto y agradecimiento, irrumpió en continuos vivas a la Virgen de la Soledad, que fueron coreándose entre aplausos hasta el final de la procesión. El punto álgido llegó a la entrada de la Virgen a la iglesia de San Blas, cuando un par de miles de personas se agolparon entre los vivas y aplausos en una piña de emoción, fervor y entusiasmo.”

En 1.994, bajo la iniciativa y aportación de los anderos de Ntra. Sra. de la Soledad, cuyo numero ascendía a 98 hermanos, se le confecciona un nuevo manto bordado a nuestra venerada y querida imagen, sustituyendo el que hasta entonces lucía, ya muy raído por el paso del tiempo. Este trabajo fue realizado por las monjas Carmelitas de Albacete.

Este año se acuerda realizar la restauración del muy deteriorado trono del Cristo Yacente, haciéndole tal encargo al escultor del pueblo vecino de Socuéllamos D. Santiago Lara Molina.

Dado el creciente número de anderos con que contaba la Cofradía y a petición de ellos, se decide acondicionar el trono del Cristo Yacente para ser portado a hombros por su interior (aprovechando que se estaba restaurando). Saliendo portado por grupos de 21 anderos, componiendo su totalidad 72 hermanos cofrades, cuya vestimenta es túnica y verdugo blanco de raso, con cíngulo y botonadura roja.

También en este año, se procede a rescatar una antigua tradición, y de este modo la noche de Viernes Santo, en la Procesión de Santo Entierro de Cristo, un nutrido grupo de mujeres de la Cofradía ataviadas con mantilla negra y peineta, acompañan a Ntra. Sra. de la Soledad, en su dolor por la pérdida de su hijo. Desde entonces el número ha ido en aumento.

Señalar que este año se acuerda subir la cuota anual ordinaria a 1.000,- ptas.

En el año 1.995, en Capítulo General Ordinario celebrado en el mes de Septiembre, se realiza la reelección de la Junta de Gobierno, quedando compuesta de la siguiente manera:

– Presidente: Julián Ortega Montero

– Vicepresidente: José Luis Martínez Carrascosa

– Secretario: Augusto Martínez Picazo

– Tesorero: Rodolfo Arribas Castillo

– Vocal 1º: Alicia Ruiz Carrascosa

– Vocal 2º: Jacinto Almansa Martínez

– Vocal 3º: José Miguel García Ferrando

– Vocal 4º: José Luis Jiménez de la Ossa

– Vocal 5º: Valerio Rosillo Marhuenda

Desde ese momento y hasta mediados de 1.996 habrá un vacío de adquisiciones y restauraciones, motivado por el deseo de allegar fondos suficientes para futuras obras de envergadura.

Este año y el siguiente sobre las andas de Jesús Resucitado se instala el templete y la custodia de la Parroquia de San Blas, para ser procesionada el día del Corpus Christi.

El día 8 de Septiembre de 1.995, se acuerda en Capítulo General Extraordinario el nombrar Cofrade de Honor al Acuartelamiento de la Guardia Civil de Villarrobledo. Realizándose públicamente tal nombramiento el 12 de Octubre, día del Pilar, celebración de la Patrona del mencionado cuerpo.

Este año, y para ayudar a sufragar los muchos gastos que la Cofradía tiene se decide hacer participaciones en los Sorteos de Navidad y del Niño, cuya venta casi mayoritariamente es realizada por los costaleros. Desde entonces se viene haciendo todos los años, habiendo obtenido en algunos de ellos premios.

A mediados de 1.996 la Junta de Gobierno comienza la elaboración de unos estatutos civiles, paralelos a los ya existentes que rigen a esta Cofradía (aprobados por el Obispado de Albacete), sirviendo los nuevos para dotar a ésta de la suficiente libertad de acción en asuntos fuera del ambiento de la Iglesia (peticiones de ayudas a organismos, contrataciones de futuras obras,…). Una vez terminados son presentados ante el Ministerio del Interior, adjudicándonos el correspondiente N.I.F., así como el número 162.131 en el Registro Nacional de Asociaciones, igualmente figura inscrita en el Registro Unico de Asociaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con el nº 8.368, en el Registro Provincial de Asociaciones de Albacete con el nº 1.571 y en el Registro Municipal de Asociaciones con el nº 76. Todos estos trámites se realizaron en los meses de Abril y Mayo de 1.997.

En este año de 1.997 se procede a la restauración de la imagen de Jesús Resucitado y sus andas, trabajo que se encarga también al escultor D. Santiago Lara Molina, y que desfilan procesionalmente el Domingo de Resurrección de este año.

Igualmente, en la Semana Santa de este año, se decide celebrar en la tarde del Martes Santo una Misa en memoria de los hermanos fallecidos durante el año anterior, realizando a continuación de ésta el besapie de nuestra venerada imagen del Cristo Yacente. Desde entonces se viene realizando tal celebración.

Al año siguiente, 1.998, en una reunión de costaleros durante la Semana Santa, deciden por unanimidad solicitar en próximo Capítulo General la subida de la cuota anual ordinaria de los costaleros a 2.000,- ptas. (se venía pagan 1.000,- ptas.) y de esta forma contribuir con la Cofradía para poder conseguir los objetivos fijados.

En Capítulo General Ordinario, celebrado el 28 de Agosto, se acuerda la adquisición de un local que sirva como sede y guardatronos. Hasta esa fecha la Cofradía precisaba de la buena voluntad de cofrades que desinteresadamente ponían sus casas a su disposición para guardar los tronos.

En 1.998 la Cofradía cuenta con 512 cofrades, de los cuales 120 son anderos (72 del Cristo Yacente y 48 de Ntra. Sra. de la Soledad).

Llegado el año de 1.999, entre los cometidos de mayor relevancia podemos destacar la compra del local destinado a sede de la Cofradía, ubicado en la calle Nueva nº 60. A partir de ese momento se inician las obras de acondicionamiento, ya que el citado local se encontraba “en hacha”. Destacar la ayuda recibida de nuestro cofrade D. Carlos Almansa Martínez en la realización de las obras de acondicionamiento, así como agradecer los diferentes regalos recibidos de amigos de nuestra Cofradía para la conclusión de la citada obra, tales como el piso de mármol, ventanas, saneamientos, materiales de construcción, y un largo etcétera.

Otra de las adquisiciones realizadas durante este año es el nuevo estandarte de Ntra. Sra. de la Soledad, obra encargada a las Monjas Carmelitas de Albacete, con el que se cubre el vacío existente hasta esa fecha en la Cofradía en lo referente a este tema, ya que anteriormente no se disponía de ningún tipo de insignia, distintivo, guión perteneciente a Nuestra Virgen.

Este año la Cofradía cuenta con 466 cofrades. Como se observa, con respecto al año anterior, se sufre una fuerte bajada en el número de hermanos motivado porque en el último Capítulo General se procedió a causar baja a 90 cofrades que se encontraban en situación de morosos por cuotas pendientes.

En los últimos días de este año 1.999 la Junta de Gobierno cursa solicitud de subvención a través del Programa de Desarrollo y Diversificación Económica de Zonas Rurales (PRODER), para la realización de un trono para Ntra. Sra. de la Soledad y para el acondicionamiento del local adquirido para sede y guarda tronos. El día 28 de Diciembre es aprobada la solicitud en la Comisión Proder, en situación de condicionada.

A finales de Diciembre, se celebra Capítulo General Ordinario, saliendo de éste la elección de la nueva Junta de Gobierno, compuesta por:

– Presidente: Julián Ortega Montero

– Vicepresidente: José Luis Martínez Carrascosa

– Secretario: Antonio Caballero Martínez

– Tesorero: Rodolfo Arribas Castillo

– Vocal 1º: María Cristina Martínez Carrascosa

– Vocal 2º: Jacinto Almansa Martínez

– Vocal 3º: José Miguel García Ferrando

– Vocal 4º: Augusto Martínez Picazo

– Vocal 5º: Valerio Rosillo Marhuenda